El Optimista

Biodiversidad del suelo protege cultivos limita patógenos bacterianos y preserva la salud humana

La biodiversidad del suelo se revela como un escudo natural para cultivos y salud humana

Un conjunto de dos estudios internacionales, con participación del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (Irnas-CSIC), presenta el primer atlas global de patógenos bacterianos del suelo y aporta esperanza sobre la capacidad de la naturaleza para proteger la agricultura y la salud pública. Analizando 1.602 muestras procedentes de 59 países, las investigaciones muestran que suelos con una microbiota diversa presentan menor prevalencia de microorganismos potencialmente dañinos.

Los trabajos, publicados en Nature Communications y en Cell Host & Microbe, ofrecen evidencias claras del papel protector de la biodiversidad microbiana. En cultivos estratégicos como el tomate y el arroz, una comunidad microbiana activa reduce las infecciones bacterianas, mientras que en el caso de patógenos humanos peligrosos —como los que causan tuberculosis o salmonelosis— la tendencia se mantiene. Esta doble constatación subraya que el suelo es más que un soporte físico: es un sistema vivo que influye en la seguridad alimentaria, la estabilidad de los ecosistemas y el riesgo de enfermedades infecciosas.

El investigador Manuel Delgado-Baquerizo, del Irnas-CSIC, y la codirección de Min Gao, del Hawkesbury Institute for the Environment de la Western Sydney University (Australia), lideraron parte de este esfuerzo colaborativo. La coautora Míriam Muñoz Rojas sintetiza la idea central con una reflexión luminosa: “En la era del microbioma, hemos comprendido que la defensa biológica que se produce, por ejemplo, en la piel o en el tracto digestivo de los organismos, tiene su paralelo en la capacidad natural del suelo, ya que cuando la microbiota es diversa, contribuye a evitar el establecimiento y la proliferación de patógenos”.

Los hallazgos también muestran patrones geográficos y de uso del suelo: los patógenos bacterianos humanos son más frecuentes en ecosistemas húmedos —tropicales y templados— y aparecen especialmente abundantes en suelos agrícolas. Frente a este riesgo, la investigación destaca que una comunidad microbiana diversa compite por recursos y espacio, dificultando el establecimiento y la expansión de patógenos y actuando como una barrera biológica natural.

Enmarcado en el enfoque One Health, el estudio propone que promover prácticas agrícolas que mantengan o restauren la biodiversidad del suelo puede mejorar la salud de los cultivos y limitar la propagación de microorganismos peligrosos. Los autores llaman también a integrar la biodiversidad del suelo en estrategias de vigilancia ambiental, salud pública y seguridad alimentaria, especialmente ante la amenaza de que el cambio climático modifique la distribución de patógenos en zonas con mayor humedad y temperatura.

Estos resultados ofrecen una visión esperanzadora: cuidando la vida invisible del suelo, la sociedad protege la producción de alimentos y refuerza la defensa colectiva frente a riesgos sanitarios. Fuente: Agencia Servimedia. CAB/DR.

Redaccion Optimista

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